lunes 6 de febrero de 2012

Poesía Indie


Rocé a la luna
Eduardo Valdivia Sanz

No escuchas Legião Urbana
bajo el sol
la arena se mete por tus dedos
y el mar se ve sucio
tan raro como el coco con pisco
que sostienes en tus manos,
me miras como una sirena a la que
media docena de marineros le besan los pies,
tan poca cosa parezco,
un pobre papanatas con cabello largo,
tú lejana como inglesa pisando cucarachas
ríes de mis palabras,
de mi francés macarrónico
y de ese libro que ofrezco por cinco soles,
tan poca cosa soy,
sin saber que me aguardaban mayores tormentas
sin saber que tus alas me cortarían en mil pedazos,
pero los días de verano
traen vientos de cambio
y transforman la esperanza en maldición,
y me fui a Europa
y soñé trópicos en Alicante,
lo sé, vi la otra cara de la luna.

sábado 4 de febrero de 2012

Poesía Indie



Miércoles de febrero
Por Eduardo Valdivia Sanz


Entré en un bar, cosa seria,
no bebo,
pero entré en un bar
de la Diagonal;
Madera, espejos empotrados,
una bandera con las tibias y la calavera en el cielo raso,
gran lugar para un miércoles por la noche;
Zeppelin martillaba en mis oídos,
pero yo no bebo, no bebo colega;
Tus caderas me habían abandonado,
y yo solo,
solo,
mirando a una chica con viejos pantalones vaqueros;
Tan solo en ese bar y sin beber un poco de Jack,
sin una gota de mezcal, sin un trago de san Peter,
tan solo yo y Zeppelin
mirando el punto exacto del centro de la eternidad;
Tú dijiste es etéreo antes que te largaras con mi paga de F3,
mis discos de Floyd y mis libros de gramática,
los quemaste en el patio de tierra y plantíos de fru fru
del viejo casero loco;
Le echaste azúcar al tanque de gasolina de mi pobre 125,
Y yo tan solo en ese bar de la Diagonal ,
tan solo, y sin tu olor, sin un trago de Tequila
en ese maldito bar de la Diagonal.

martes 24 de enero de 2012

Poesía Indie


No quiero vivir como la gente común
Por Eduardo Valdivia Sanz

Y siento un hueco en los pasillos de mi mundo Frankenstein
las luces se apagan y yo las enciendo,
una enfermera gorda me grita que soy un cabrón
yo respondo pintando otra pared;
Afuera el calor golpea, la ciudad explota
y no quiero vivir como la gente común;
Quiero encender la ciudad, llenarla de árboles
y farolas,
apagar el ruido de las motos taxi y pintar la luna de melón;
Afuera hay dolor, mugre incrustada en el alma,
afuera en las calles la indiferencia brilla y
yo no quiero vivir como la gente común,
no quiero oler el desagüe del canal vía;
No quiero que mi hija vaya a un colegio de fascistas
ni que le griten que su padre es un ladrón de cuello blanco;
Afuera hay un mundo que no es mío,
un mundo que voy a pintar de verde y de naranja,
nadie me quitará el amarillo de mi brocha,
nadie me obligara a pintar la ciudad de gris,
mañana estaré muerto y seré un punto en la nada,
pero hoy no viviré como la gente común.

sábado 21 de enero de 2012

Poesía Indie

Para Ema, la razón de todas mis razones
Por Eduardo Valdivia Sanz

En mi vida he hecho muchas cosas de las que me arrepiento,
pero no me arrepiento de ti mi pequeña niña,
cuando veo tu manitas cerradas
soy el hombre más rico del planeta;
Nada se compara a sostenerte entre mis brazos
y escuchar tu respiración pausada;
Si tuviera que nacer mil veces,
mil veces escogería el mismo camino para besar tu frente;
Mi pequeña Ema juntos iremos al mar profundo,
a la montaña más alta y gritaré al mundo entero
que te amo.

jueves 19 de enero de 2012

Poesía Indie


En el principio del camino
Por Eduardo Valdivia Sanz

Tus caderas son dunas gigantes del desierto violeta,
lluvia que arrastra el viento del verano;
fuego de sombra que acaricia deseos transparentes,
selva de cocoteros y agua torrentosa;
eres una visión recostada en mi cama de sábanas desordenadas,
de tu espalda surgen caminos a la niñez perdida,
y allí en el columpio del tiempo extraviado,
aparece una tarde en los campos del norte,
tus padres pelean con platos y tenedores,
se arrojan contra el viento pedazos de alma;
veo tu vida pasada,
tu furia y tus pasos que llegan a mí,
son como sombras vigilando tus palabras,
se funden en mi presente
y crean remolinos que se pierden en la galaxia lechosa,
son una escalera que divide futuros alternos,
pero tú eres el eje azul,
el centro del camino, el principio del hado,
las marcas que ostento en el rostro como heridas de guerra.