Poesía Independiente
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Es bueno rendirse algunas veces
Por Eduardo Valdivia Sanz
El infierno está escondido entre los mares de los celos,
con pirujos y con binoculares
recorro las avenidas del laberinto,
sin importar a que la lluvia asalte en la púrpura de tus besos,
donde ata mi obsesión a sus ojos extraviados,
el fantasma de furia danza, atravesando mi garganta;
qué difícil es creer,
desdoblar el alma:
entregar la mitad con caretas y con navajas:
no te escondas en el aire del almizcle,
no te escondas en el perfume del verano,
si eres voz del arroyo, no seas las calles que lo circundan;
el infierno está en su cuerpo o yo soy un majadero.
Por Eduardo Valdivia Sanz
El infierno está escondido entre los mares de los celos,
con pirujos y con binoculares
recorro las avenidas del laberinto,
sin importar a que la lluvia asalte en la púrpura de tus besos,
donde ata mi obsesión a sus ojos extraviados,
el fantasma de furia danza, atravesando mi garganta;
qué difícil es creer,
desdoblar el alma:
entregar la mitad con caretas y con navajas:
no te escondas en el aire del almizcle,
no te escondas en el perfume del verano,
si eres voz del arroyo, no seas las calles que lo circundan;
el infierno está en su cuerpo o yo soy un majadero.
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